Espera
(prosa-poética-pez)
Foto: Max Wolfs
Hay maneras absurdas de perder como las hay de ilusionar. Asesinar
las palabras, los disfraces, las muertes, los pasados ardientes, desolados, con
sábanas vacías con violencia-mentiras.
Las ansiedades pueden ser infinitas y luego encontramos almas
duendes mellizas, con cuartas partes de sonrisas desencantadas que también
desean.
Dejar el cuerpo en su espacio… respirar. Vendrán cruzando la
calle cambios, sismos, nulidades. En el esperar nada hay un poco de paz. El estar,
con la tristeza dibujada tras la memoria, ve pasar el tiempo en un descompuesto
reloj de arena.
La lluvia también anda, en la calle, en la hoja, en la blusa
a rayas, en las gafas. Al llegar se
acomodarán las cosas con sus causas, las razones y sus porqués, y no podrá
hacerse más.
Se pone a prueba la coherencia cantando lunas, magentas cárceles
de pájaros abiertas. La paciencia tartamudea como filo sobre el cuello, como la
astilla perturbada cerca de la espalda desnuda.
Se dejan fantasmas-no-monstruos encerrados en las paredes de
la conciencia, tal es la esencia volátil como honesta. Afuera siguen pasando
vehículos, recuerdos, murmullos de embriaguez que dicen que las noches insomnes
no significarán lo que el sueño ni la bruja dijeron que sí.
Destilar la ansiedad hasta ver la transparencia de su mirada
frente a mí. Leer sus recuerdos según los dicta su voz. Entrevista complicada
esta cuando no alcanza para saciarnos las respuestas ni para detener-desvanecer-deshacer-la-ilusión.
Me escondo, me fragmento, me enumero, me contengo. Quizá no
sea necesario decir agua-pez-yo-te-pienso. Guardaré sentires azules con luz
para otra ocasión, nunca oportuna. Habrá otras maneras, otras personas… no es
posible esta sonrisa de imbécil frente a una sola. No es posible (tarde es ya)
retirar toda la atención a una sola melómana que intenta bailar-cantar-viajar
entre sinfonías infinitas de construcción.
Los laberintos serán tema de otra plática, con sus propias respuestas y esperas.



Comentarios
Publicar un comentario