Fragmentos de Sara
Hay
bosquejos de cuatro versos en la cabeza
tres
personajes en los límites de las manos
cinco
agonías en la espalda del espíritu
y
un caballo blanco mordido por un vampiro.
...
También
hay
cinco
mil letras triturando la ternura
ocho
imágenes que rasgaron el tiempo
treinta
y seis melodías infieles
y
un perverso recuerdo de fragilidad
...
Y
entonces el ser comenzó a pensar
y
se volvió estúpido.
Razonó,
buscó
explicaciones a sus preguntas,
dejó
de creer en dioses y se convirtió en uno.
Empezó
a crear cosas deformes
/
bellas a sus ojos /
y
con toda su inmensa y amorfa creación
se
sintió y se vio solo
Se
volvió loco y se enamoró
de
luces-sombras.
Su
objeto amado
era
humo encerrado en burbujas de viento.
Y
se quedó allí
sentado
en una esquina del universo
sintiendo
frío cuando el sol quema
muriendo
con los ojos abiertos
esperando
a otro dios de carne y hueso
que
creara un mundo,
en
donde él pudiera ser criatura de nuevo
...
Por
las mismas palabras
/
ya gastadas /
pasaron
mil dioses dormidos
que
continuarán bajo las sábanas,
y
el ser humano
repetirá
las frases ciegas
aprendidas
de su divinidad.
...
El
sueño de Sara despertó:
cerró
sus labios y deseó ver negro.
...
En
el entrepiso de mis aspiraciones
se
mece el germen de la ausencia
/
tan exacta, tan plácida /
que
me contorsiona las ideas
de
quedarme y perder el
último
tren hacia la
nada
...
Quizá
me despida
con
mi desnudez a cuestas
y
tres centavos de recuerdos
entonces
veré las ciudades
viejas-imposibles
y escribiré
sobre
mi suelo tan lejano
que
lacera mi pasaporte
mi
conducta y mis letras.
...
Estando
lejos siempre deseo
otro
cuerpo, otro nombre, otro espacio,
para
respirar, sentada bajo el cobijo de
ese
frío que me falta.
...
Me
pregunto si es que soy quien
debe
abrir la puerta a la posibilidad
de
dejar todo y empezar a comportarme
como
el errante cretino que rompe fotos
y
asegura que se bebe el olvido dos
veces
por semana.
...
Tendré
que ser infiel para perdonarme
la
frustración de querer.
Viajaré
al remordimiento
de
no haber quebrado sino constancias,
perdido
edad sin años
y
envejecer pidiendo demasiado
al
compararme con el hambre de los míos
y
las nadas de sus rostros que morirán sin
verse
en espejos lejanos.
(De cifras y lunas)


Comentarios
Publicar un comentario