La saga Millenium: las certezas de Stieg Larsson


(Reseña)


A finales del 2011 se estrenó en la pantalla grande una fiel adaptación de la primera parte de la llamada saga Millenium, del periodista y escritor sueco Stieg Larsson (1954-2004): Los hombres que no amaban a las mujeres, que se publicitó en los cines con la pésima traducción La chica del dragón tatuado. Completan esta trilogía de novela negra La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, título por demás acertado y seductor, y La reina en el palacio de las corrientes de aire, suficientemente sugerente.

Esta saga, que pertenece al mundo de la literatura criminal, muy en boga estos días hasta en la pantalla chica, porque si de algo sirve la literatura es para darle guiones a los productores de TV y cine, ha sido un fenómeno editorial: se lee tan rápido entre cada asalto, descuido y sorpresa, que queda sed de seguir leyendo automáticamente al terminar la última página de los extensos volúmenes de más de 700 páginas, y no sólo es un gusto ese suspense en el mundo del crimen, sino para el lector atento es un preclaro recuerdo de las condiciones bajas y contradictorias del ser humano y su sociedad.

Larsson radiografía temas tan escabrosos como la misoginia, que aún duerme hasta en los países más desarrollados, no digamos en los tropicales; el abuso de menores, las doctrinas culposas y lacerantes, el enriquecimiento ilícito de las grandes industrias, el periodismo antiético, manipulador y desinformante, los oscuros y repugnantes secretos de familia y de Estado, y hasta los que ya se encuentran a diario en cualquier lugar de la tierra: la discriminación y la violencia.

Lo que mueve a las masas a leer esta fascinante saga será quizá la identificación inmediata con las circunstancias: la injusticia que se esparce reptante en la sociedad como una peste silenciosa en todos los ámbitos, la impotencia ante fantasmas asesinos que no tienen rostros y la autodefensa constante en un mundo hostil. ¿No es eso lo que representa Lisbeth Salander, la joven y brillante protagonista?

Todos los libros dicen más de lo que se encuentran en las páginas, nos enseñan a decodificar los sistemas que hemos aprendido por la corriente sin chistar, nos detienen a pensar y a cuestionar los principios y valores en los que hemos crecido y a criticar nuestras propias conductas. Stieg Larsson es un certero decodificador de la realidad, un acucioso investigador y un escritor demasiado consciente de las conexiones que existen entre los seres humanos y sus circunstancias. En la trilogía Millenium, que lastimosamente solo fue trilogía, ya que planeaba continuarla con siete tomos más, hay encerrada una serie de ventanas que se abren entre sus páginas para que el lector analice por sí mismo el mundo en el que camina.

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