Puerta 021

Imagen: "Gloom", de Anton Semenov  























Letra por letra se tatúa,
no quiere suicidar en silencio
el no-nacido sentimiento 
de sentirla respirar en su cuello
mientras ata con los meñiques
una soga absurda de distancia.

El vacío se mueve,
nube de opresión en el pecho.
Ansía la posibilidad,
no más; no hay más.

Es el típico hombre triste
enamorado del viento
de luz
de sombra
de lo finito terminado
de la sonrisa borrosa.

De una atracción instantánea
se envenenó la mirada
se mutiló el olvido
para recordarla.

Ese instante
abrió la puerta
tras la que se esconden                                                
los monstruos perpetuos
que esperan
saciar promesas
incompletas.



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