Impasse


En mi sueño, amabas a tu amante, mientras yo era espectadora de la risa que excluía mis labios. La felicidad en tercera persona me recuerda qué significa dejarte ir sin quererlo y fingirme indiferente como se aprende a que la angustia no pertenece al catálogo de los sentimientos.
Asesino la ansiedad con poesía, trato de ahogarla entre palabras, sujetarla fuerte para que no acreciente, con su imprudencia, la melancolía-dispersa-aterrada.
Soy susceptible a la indiferencia, tanto como la burbuja de agua cayendo al vacío.
Renace la locura en mis venas, como los primeros días en que la noche se tendía sobre las horas y sus agujas decapitaban las ventanas por cada puerta sellada con lágrimas.
Tocarte fue sentir mil cuerpos dominados por mí.
Ser piel herida después de haber blandido espada sobre mi presa.
Me desdoblé cuando cerraste la puerta. Me visitaron fantasmas enamorados de mi risa y mi agonía.
...

Se encarnan frente a mí las consecuencias de mis pretextos.
A veces quisiera apartar tu muro para contarte que también te he extrañado.
Ahora me preocupa si duermes y sueñas que te ansío, pues estarías quebrando otra de las barreras de la verdad.
Encontrarte es el antónimo de perderte.
Quizá confié en que podía manipular el fuego, sin que su calor se confundiera con algo más profundo que la sensación.
Quisiera recompensarte con cariño, con la ternura que te debo, con la confianza que sublimaba. Siempre es impredecible desear desde lejos.
¿Acaso en la palabra amor cabe nuestra definición de algo nuestro?
Siempre será demasiado pedir lo que no has dado a nadie.
Ignoré mis celos, me parecieron fugaces y tenues. Ahora entiendo que eran solo la sospecha de que mi cariño se dirigía también a otro sitio.
Descríbeme qué tan nuevo es eso que sientes por mí, quizá soy solo el recuerdo de nueve almas más que te habitaron, tal vez descubras que no hay nada desconocido por reencontrar.

(Amor, desahogo y desapego)

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