Zwei


En algún sueño lejano e insondable,
se deseó la gana de despertar en otro mundo
/ con la muerte a cuestas, todo era nada /
pero surgió la sonrisa, y tras ella, espejismos.

Virtualmente vestidas de seda
nos hicimos el amor con ceguera diurna.
Inventamos la pesadilla de eliminarnos con palabras
y exigimos verdades disfrazadas de tierna posibilidad.

Jugué y moldeé la casual correspondencia,
que me gritaba futuros
cuando el presente yacía agonizante.

No éramos tu y yo,
sino la brillante silueta perdida
en el bosque de la incertidumbre
donde se camina como presa,
mientras torturamos las complejidades
del no será.

...
























No evito quererte
ni pensarte como amante
ni olvidar lo que has dejado
sin decir.

Quiera Tiempo que estemos
por encima de memorias,
quimeras y complejidades
para compartir lo aprendido
en otras camas
mientras tomamos el café.

(De cifras y lunas)

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