Zwölf



La eternidad del día
es recordar
tus labios sobre los míos
la proximidad de nuestros cuerpos
mi mirada tierna como la tuya
cuando me ves
como una fotografía que
perpetuamos con nuestros dedos

es evocar
mi mano deslizándose por tu piel
encontrando engranajes perfectos
esa mezcla dulce de aroma y aliento
la sensación de quererte
sin necesidad de palabras
o que en un beso se conjuguen
dos semanas o todo el tiempo.


Dormir en tus brazos,
¿quién lo entiende?
sino aquellos que descubren paz
en un mundo perdido-ciego
de muros ignorantes
que no admiten la ternura

Porque en esa selva de concreto
con monstruos y rostros humanos
descanso en tus manos
que me dibujan nirvanas,
en donde habitan los dioses creíbles,
los que bendicen, pese a los gritos de ¡no!

Qué saben los que no conocen
la magia de una mirada
ni entienden de sutiles sonrisas
como las nuestras
que se buscan, que se desean
que se encuentran.

...

Sin saberlo encontré
la copa que reúne mis lágrimas
para lanzarlas al mar
en una botella que contará
la capacidad de los fénix
para volar entre llamas
y mezclarse con otras arenas.


Nos reconstruimos
tras las noches pesadas
y los días malos,
pero no nos preocupa
que queden vacíos
entre las piezas que
sí encontramos.


Ojalá estemos
por encima de lo tonto
y encontremos las ganas de
los brazos y los besos
aunque desaparezcan las palabras.


Sin voces, no pretendo
recuperar con palabras lo que he perdido.
Tu desilusión me basta para entender
que el amor es la coraza que solo atraviesa la duda.


No me alcanzan los abecedarios
Para contarme tu mar hermoso
que me descansa
Tu inmensidad es tan vasta
como la calidez-niña
que me adormece entre placeres
de miel-arena, tibia, libre y nueva
y a la orilla, nos entrelazamos
con el vals del sol.


Si alguna vez te pregunto
qué ves cuando me ves,
recuérdame tu vidrio azul-cielo.


Si soportas aún el intento
de mi tartamudeo,
todavía tendré
pretextos para
esculpir rudimentarios
lenguajes en
piedras-páginas-algas-pieles-alas


Das Erwachen mit dir
ist der mir liebste Augenblick des Tages
pues a pesar de tempestades y tinieblas
en lo más oculto de mis nueve nombres,
la calma se sostiene en tu mirada.

(De cifras y lunas)

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